Amor propio y autoestima: aprender a quererte sin exigirte tanto
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¿Cuántas veces has hecho algo solo para no decepcionar a alguien? ¿O has sentido que necesitas hacerlo todo bien para estar satisfecho contigo mismo?
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ToggleA veces somos capaces de comprender, perdonar y apoyar a los demás, pero nos cuesta muchísimo hacer lo mismo con nosotros.
Hablamos mucho de amor propio y autoestima, especialmente en las redes sociales, donde abundan frases como «quiérete más» o «ponte siempre en primer lugar». Pero ¿qué significa realmente quererse a uno mismo? ¿Y por qué a veces resulta tan difícil?
¿Es lo mismo tener autoestima que amor propio?
Aunque están muy relacionados, existe una diferencia entre autoestima y amor propio.
La autoestima tiene que ver con la valoración que hacemos de nosotros mismos: cómo percibimos nuestras capacidades, cualidades y limitaciones.
El amor propio, por su parte, está más relacionado con la aceptación, el respeto y el cuidado que nos ofrecemos, incluso cuando no estamos pasando por nuestro mejor momento.
Pensemos en un ejemplo.
Imagina que cometes un error importante en el trabajo. Puedes sentirte inseguro y cuestionar tus capacidades. Eso afecta a tu autoestima.
Pero si, a pesar de sentirte mal, consigues tratarte con comprensión, reconocer tu error sin castigarte y darte la oportunidad de aprender, estás poniendo en práctica el amor propio.
No se trata de sentirte increíble todos los días, sino de no dejar de respetarte cuando tienes un mal día.
Cuando buscas fuera la aprobación que te falta dentro
A veces nuestra valoración personal depende demasiado de lo que ocurre a nuestro alrededor.
Si alguien nos felicita, nos sentimos bien. Si recibimos una crítica, empezamos a dudar de todo.
Esto también ocurre en las relaciones de pareja.
Por ejemplo, puedes aceptar situaciones que te hacen daño porque tienes miedo de que la otra persona se aleje. O puedes evitar expresar lo que necesitas para no parecer demasiado exigente.
En estos casos, trabajar el amor propio no significa volverse egoísta ni dejar de tener en cuenta a los demás. Significa comprender que tus necesidades también importan.
Y que querer a alguien no debería implicar dejar de cuidarte a ti mismo.
¿Cómo aumentar la autoestima y el amor propio?
No existe una fórmula mágica, y tampoco se consigue simplemente repitiendo frases positivas delante del espejo.
Muchas veces el cambio empieza con decisiones pequeñas que parecen poco importantes.
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Aprende a hablarte como hablarías a alguien que quieres. Si un amigo se equivoca, probablemente no le dirías que es un inútil. ¿Por qué hacerlo contigo?
Deja de justificar constantemente tus límites. No tienes que aceptar todos los planes, responder inmediatamente a todos los mensajes o estar siempre disponible.
Reconoce lo que haces bien. A veces estamos tan pendientes de lo que nos falta por conseguir que olvidamos valorar todo lo que ya hemos logrado.
Permítete no gustarle a todo el mundo. No todas las personas van a entender tus decisiones, y eso no significa que sean equivocadas.
Y, sobre todo, recuerda que cuidarte no consiste únicamente en hacer cosas agradables. A veces también implica tomar decisiones incómodas, afrontar conversaciones difíciles o alejarte de situaciones que no te hacen bien.
Quererte no significa pensar siempre en positivo
Existe una idea bastante extendida de que tener amor propio significa sentirse seguro, feliz y satisfecho constantemente.
Pero no es así.
Puedes quererte y tener inseguridades. Puedes valorarte y sentir celos en algún momento. Puedes tener una buena relación contigo mismo y atravesar una etapa en la que te cueste reconocer tus cualidades.
Lo importante no es eliminar todas esas emociones, sino aprender a gestionarlas sin convertirlas en un juicio permanente sobre quién eres.
Porque una cosa es pensar «hoy no me siento bien conmigo mismo» y otra muy diferente es creer «no soy suficiente».
Una reflexión sobre el amor propio y la autoestima
Quizás una de las preguntas más interesantes que podemos hacernos es esta:
¿Me trato igual de bien cuando las cosas me salen mal que cuando todo va como esperaba?
Es fácil sentirnos orgullosos cuando conseguimos nuestros objetivos, recibimos reconocimiento o alguien nos demuestra cariño.
El verdadero desafío aparece cuando nos equivocamos, nos rechazan o sentimos que no estamos a la altura.
Ahí es donde podemos empezar a construir una relación más sana con nosotros mismos: aprendiendo a reconocer nuestro valor sin depender constantemente de nuestros resultados o de la opinión de los demás.
Y si sientes que la autocrítica, la inseguridad o el miedo al rechazo están condicionando tu vida, la terapia psicológica de autoestima puede ayudarte a comprender de dónde vienen esas dificultades y a desarrollar una manera más amable de relacionarte contigo mismo.
Porque el amor propio no consiste en elegirte siempre por encima de los demás, sino en aprender a no dejarte siempre para el final.

Soy psicóloga general sanitaria (CV17668) y experta en terapia familiar sistémica e intervención en violencia de género. Con amplia experiencia en el tratamiento de la ansiedad, el duelo y los trastornos de la personalidad, te ofrezco un acompañamiento terapéutico basado en la seguridad, el respeto y la adaptación a tus necesidades personales.



