Mi hijo de 3 años hace berrinches y me pega: ¿Qué está pasando y cómo actuar?
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La crianza de un niño de 3 años puede ser una etapa desafiante para muchas familias. Es una edad marcada por grandes avances en el desarrollo del lenguaje, la autonomía y la expresión emocional. Sin embargo, también es común que los padres se enfrenten a comportamientos difíciles como los berrinches, la agresividad y, en algunos casos, conductas físicas como los golpes. Este artículo aborda una preocupación frecuente: «Mi hijo de 3 años hace berrinches y me pega», y busca explicar las causas detrás de este comportamiento, así como estrategias efectivas para afrontarlo.
Guía rápida de lectura
Toggle¿Por qué mi hijo de 3 años me pega y se ríe?
Una de las situaciones más desconcertantes para los padres ocurre cuando mi hijo de 3 años me pega y se ríe. Esta reacción puede parecer desafiante o irrespetuosa, pero es importante entender que a esta edad los niños aún están aprendiendo a identificar, comprender y regular sus emociones. La risa puede no ser una burla, sino una respuesta nerviosa, una forma de desahogo o simplemente una manifestación de falta de comprensión de las consecuencias de su acto.
En la mayoría de los casos, los niños no pegan con la intención de herir. En cambio, están experimentando con los límites, buscando atención o expresando frustración que no saben cómo verbalizar.
Niño de 3 años pega sin motivo aparente: ¿Es normal?
Es común que los padres digan: «Mi niño de 3 años pega sin motivo», pero en realidad, siempre hay una razón subyacente, aunque no sea evidente a simple vista. Puede ser cansancio, hambre, sobreestimulación, celos, frustración o ansiedad. A veces, los niños golpean como una forma de experimentar causa y efecto: golpeo y veo qué pasa. Si la reacción del adulto es intensa, esto puede reforzar la conducta si el niño percibe que obtiene atención de esa manera.
Mi hijo de 3 años me pega: ¿Qué hacer?
Frente a la afirmación «mi hijo de 3 años me pega», muchos padres se sienten culpables, confundidos o incluso desesperados. La buena noticia es que hay formas constructivas de abordar este comportamiento:
Mantén la calma
Responde con serenidad. Gritar o castigar físicamente solo refuerza la conducta agresiva. El niño aprende con el ejemplo.
Establece límites claros
Es fundamental que el niño entienda que pegar no es aceptable. Puedes decir con firmeza, pero sin gritar: «No se pega. Eso duele. Si estás enojado, puedes decírmelo con palabras».
Identifica y valida emociones
Ayuda a tu hijo a poner nombre a lo que siente: «Veo que estás enojado porque no pudiste tener eso. Está bien enojarse, pero no está bien pegar».
Aplica consecuencias coherentes
Si el comportamiento persiste, aplica consecuencias acordes a su edad, como retirarlo de la situación por unos minutos (tiempo fuera), o quitarle un privilegio breve.
Refuerza las conductas positivas
Reconoce y elogia cuando tu hijo logra manejar su frustración sin recurrir a la agresión: «Estoy muy orgulloso de ti por usar tus palabras en lugar de pegar».
Observa patrones
Lleva un registro mental (o físico) de cuándo ocurren los episodios. ¿Es siempre antes de dormir? ¿Después de la guardería? Identificar estos patrones puede ayudarte a prevenir futuras crisis.
¿Qué hacer si tu hijo te pega? Consejos prácticos
Cuando los padres se preguntan qué hacer si tu hijo te pega, es importante considerar:
- No personalices la conducta. Tu hijo no lo hace por maldad.
- No respondas con violencia.
- Usa estos episodios como oportunidades de aprendizaje emocional.
- Busca apoyo profesional si la agresividad persiste o se intensifica.
Cuándo buscar ayuda profesional
Si las conductas agresivas son frecuentes, intensas, ocurren con otras personas (niños, cuidadores, etc.) o vienen acompañadas de retrocesos en el desarrollo (como problemas del habla o el sueño), puede ser útil consultar con un psicólogo infantil. Un profesional puede ayudarte a entender mejor lo que ocurre y brindarte herramientas específicas para tu situación.

Soy Alejandro García Gutiérrez (Psicólogo colegiado M-36170) y estaré encantado de acompañarte en este nuevo proceso. Estoy graduado en psicología por la Universidad Pontificia de Salamanca y con el Máster General Sanitario por la UNIE. Además de estas titulaciones oficiales me he especializado en terapias de tercera generación, mindfulness, gestión emocional y terapia de pareja.


